La orilla del desengaño

“You’ve got friends you can trust”

Son el cabo salvador para el náufrago. El oasis en el desierto. Son la comida del hambriento. En la noche más lúgubre y cerrada, son esas mágicas luciérnagas que te muestran el camino, evitando así que caigas por los abismos de la soledad y la desesperación. También son las notas alegres de música en el festejo. Son ese plato que ameniza la espera. El vino que levanta los ánimos de tu alma y te enseña la diversión y los buenos momentos compartidos. Desde la orilla, por fin conseguida del mar del desengaño,  yo les aplaudo y ante ellos me postro. Ellos son, ni más ni menos, que mis amigos.

15 de junio de 2001.

Anuncios

Adoctrinamiento

ADOCTRINAR. Según la R.A.E. “inculcar a alguien determinadas ideas o creencias”.

Esta mañana, igual que otras muchas, desde hace ya demasiado tiempo, leo en la prensa el asunto de mi querida Cataluña. Y cada día me siento más incómodo, y no doy crédito a lo que está ocurriendo, y cómo TODOS estamos dejando que esté pasando. Tanto los ciudadanos de allí, como los de aquí.

Supongo que los de allí, y los de aquí, que no comulgan con todo esto, se sienten bastante seguros y cómodos, ya que no hacen nada. La historia demuestra que las cosas pasan por lo que pasan, y normalmente es por la pasividad y el pasotismo de la gente, hasta que la mierda llega al cuello y entonces reaccionan. Mal y tarde.

Creo que todo el mundo tiene derecho a decidir su futuro. Que hay que votar. Pero conforme a la ley. Si el que quiere votar por narices se lo salta a piola, ¿Qué garantías le va a dar al pueblo de que no se va a saltar otras leyes más? Otros se niegan a sentarse a hablar para que esto ocurra. Y otros con su ambigüedad, ni hacen una cosa, ni otra. Esperan que se “maten” entre ellos para tomar el poder…

A todo esto, pienso, ya que he pasado bastantes horas en Cataluña, e incluso he vivido durante un período de tiempo, suficiente para verlo, vivirlo y sentirlo, que de un modo u otro, allí también adoctrinan a sus ciudadanos.

Nos preguntamos cómo es posible que una persona sea capaz de matar en nombre de un Dios. Nos preguntamos cómo alguien puede realizar este tipo de actos, con tanta frialdad. Esta gente están adoctrinados, desde su infancia, o poco a poco. Es lo que han vivido, es la educación que les han dado, y no lo ven ni bien ni mal. Es lo que tienen que hacer.

En Cataluña, igual que en el resto de España, desde que nacemos y vamos a las escuelas, vemos la tele, escuchamos la radio, leemos el diario, vamos a espectáculos deportivos, etc., nos adoctrinan para lo que ellos quieren. En nuestro caso, no nos adoctrinan para matar. Pero si para otro montón de cosas. Entre esas cosas, la de odiar al vecino por no tener sus mismas ideas. Y como buen adoctrinamiento, no lo ven de ninguna manera. Solamente hacen lo que tienen que hacer y lo que se les dice.

HEY TEACHERS LEAVE THOSE KIDS ALONE


Compañera del insti

Como ya dije en otra entrada, en el comienzo de primero de F.P., en Triana, estaba verde como un pepino. La primera vez fuera del colegio, con unos 30 compañeros nuevos, de todos los colores. Al lado y por orden de apellidos “Rotea Molero”, detrás “Ropero Miranda”, y al lado “Valderrama Camargo”. Lola o Loli (llamarla Dolores hacía enfermarla), me tenía de los nervios. Al poco de empezar las clases, un día se sentó al lado. Y ahí se quedó dos años enteros.

Me quedaron 8 asignaturas. Como bien me dijo Tirado (ilustre compañero), a él también le metieron 8. La cosa no mejoró en todo el año. Al contrario. Empeoró. Pasábamos demasiado tiempo jugando la ping-pong en San Jacinto. Loli tampoco iba demasiado bien, aunque comparado conmigo… parecía Einstein. Cuando pasamos a segundo, llegamos los dos a la vez a ver las listas para comprobar si nos había tocado juntos. Ella me despertaba en la guardería, en la última fila, cuando el profesor se movía hacia nosotros. Menos una vez…

Me enseñó a que me gustara el grupo “The Cure”. Después de esta banda, la música no existía. Rubia, con los ojos verdes pintados de negro, con olor a “Don Algodón” (tengo aun un frasco en casa para hombres), miraba al autobús camino de Bellavista, mientras esperaba la salida de mi madre, a ver si la veía con su amigo el rocker. Un día me vio, y me lanzó un beso. Después la llevaba a Bellavista, cuando no tenía nada mejor que hacer.

Escribiendo en mi carpeta, con su caligrafía redonda de niña, “tu padre no lo dice no, pero me mira mal, quien es la chica tan rara con la que vas”… “el más chulo de to los tíos”. Después del segundo año, y de un par de llamadas para quedar en la feria… Ahora que han pasado más de 25 años me vienen a la memoria mil cosas más. Y siendo como soy, no entiendo por qué no me quedé cerca.


Gitana hechicera

“Hechicera gitana, tan llena de gracia, más guapa que el sol…”

Dedicado a todos los que han sufrido algún tipo de atentado. Esta vez ha sido a mi amorcito Barcelona.

Para los que siguen adelante con paz y valentía. Un fuerte abrazo a todos.

“De par en par a todos les abre su corazón, sin excepción de raza ni de color. Humildes trabajadores, grandes poetas que le han cantado al amor. Una Sagrada Familia se ha levantado en su interior”


El telescopio del abuelo

Para ver la luna que está muy grande. Y las estrellas. Pero estas están muy lejos. Mira que bien se ve la luna…

Me crujen aun las tripas. El telescopio del abuelo, los paneles que puso el abuelo, la tostadora del abuelo, así come los churros el abuelo. Las plantitas que el abuelo regaba crecen, que crecen. Y siguen creciendo.

Hay cosas que aun no soy capaz de dar el paso y hacerlas. Tampoco tengo prisa. Cuando las tripas me crujan menos.

El abuelo me regaló el telescopio para que mirara al cielo. Algo como la luna pillaría. La primera vez lo pusimos desde el salón. Sentados en el sillón y en una silla. Al fondo el reflejo de la luna en el mar. Como hoy.

Antes éramos dos. Ahora somos cuatro y estamos en la terraza.


El comienzo de un año

Ahora que el día ha terminado, que todo está en calma (al fin), que hay desconexión, que la luna llena esta reflejando la luz en el mar que tengo enfrente, esa inmensa piscina llena de vida y sabor a sal, que acabo de ver una pandilla de mariposas, que he pasado el día con gente que quiero y lo he pasado tan bien como cervezas he tomado, que tengo la cadera en su lado izquierdo inflamada, el codo izquierdo ensangrentado y la cabeza dando paseos.

Ahora que el día ha dado a su fin, dando paso a un nuevo año, con los brazos abiertos, tantos como tan grande es la envergadura para agarrar todo lo que pueda y que me sirva, para sentir, para disfrutar.

Ayer quería volver a casa y meter mi cabeza en el suelo. Me acordé de mucha gente. Que están y que marcharon. Quería desaparecer a los ojos de todos, sin hacer ruido y pasar de puntillas. Me dormí con música y una temperatura perfecta. Me desperté con cuidado. No quería levantar a nadie. Pasé frío en la terraza mirando el mar y las salinas.

Hoy he recibido ni más ni menos lo que me corresponde. No es ni modestia, ni engreimiento. Creo cada vez más  en el Karma, y tendré en cada momento lo que merezco. Me dará de vuelta la misma energía que le he dado al universo. Mala y buena. Como digo, hoy he pasado un gran día.

Mañana empieza un nuevo año, y quiero estar presente para verlo, vivirlo y sentirlo.

Ahora tumbado, escribiendo, pensando, imaginando y sintiendo.


Otro sueño

Este bastante reciente. Tanto como que fue esta noche. Y realmente no se de donde salió, o qué me quiere decir, si es que existe algún significado en los sueños. Viviendo de prestado en una habitación compartida con más gente, en una ciudad donde el dólar era la moneda pero no era Estados Unidos. Se parecía más a alguna ciudad viejuna de Europa.

No conocía a nadie, pero todos eran como muy conocidos, y bastante cercanos a mi. Tenía que estar unos meses haciendo algo, no se muy bien el qué, y necesitaba un piso para mí. Había uno, en el barrio antiguo. Bastante viejo. En una calle estrecha y sin luz. La fachada sin enfoscar. No había nadie para enseñármelo y la puerta estaba vieja y ruinosa. Era un bajo.

Cerca del piso, había una especie de “alameda” con bombillas y muchos puestos de comida ambulante. Enfrente una carretera grande empedrada y en la otra acera una especie de palacio antiguo. Detrás de estas calles, es donde estaba el piso. Ya dije que un bajo. Con una puerta vieja de madera, abierta. El precio era de 150 dólares el alquiler. primero dos habitaciones. Sin suelo y sin enfoscar. Con restos de obra aun por recoger. Siguiendo el pasillo una especie de lavadero, y la siguiente habitación una cocina, antigua pero bastante chula. Después oscuridad, y una habitación que no puedo ver, y otra puerta a mi izquierda que tampoco veo. Abro la puerta de enfrente, y salgo a un descansillo con otra puerta. Vieja y que da a la calle. Abro y hay una carretera. Enfrente un río. Detrás una montaña y mucho verde. El río tiene una pequeña catarata donde te deja escuchar el sonido del agua todo el rato. Los coches que pasan casi no se escuchan. Hay un puente que te lleva directamente a la montaña. Allí un amigo me abraza y me dice que no está mal, y que me puede servir para el tiempo que voy a estar allí.

Primeramente me paro a pensar lo primero que vi del piso, pero me siento en una hamaca que hay justo en la puerta, y me relajo. Miro el panorama que tengo enfrente. Sentado tranquilamente mirando el agua y la montaña. Quiero quedarme en esa casa. Entro para solucionar el problema de las puertas rotas y abiertas, pero de repente me da lo mismo quien pueda entrar en el piso. Quien quiera entrar será bienvenido.

Entro y veo que el cuarto antes de salir tiene luz, y está mi cama con mis sábanas. Hay gente. No la conozco pero me resulta gente amiga. Digo que quiero meterlo todo en la lavadora. Tengo lavadora. Al parecer lava y seca en 10′. Ya se han hecho cargo de todo. Y de montarme la cama. Dice que pase al cuarto de baño. Esa puerta en la última habitación antes de la salida… Tiene una gran bañera de hidromasaje. Me encanta. Además el agua está incluida en el precio del alquiler. Y la cocina está limpia y perfecta. Vuelvo a salir, me siento en la hamaca y miro la montaña y el río.